Alice in Chains, una vuelta por los 90s

A mediados de la década de los 90s, no recuerdo bien qué año, escuchando y escuchando toda aquella explosión musical del momento, todo ese movimiento gigante generado en gran parte desde Seattle, me topé con una banda llamada Alice in Chains, que como a muchos de nuestros amigos, generó un impacto positivo, buenas canciones, buena vibra, un Unplugged de leyenda que muchos recordarán, y no fue si no hasta casi 25 años después que pude verla en vivo, junto a otro amigo muy fanático de la banda, y puedo decir que en verdad fue un gran gusto, fue como una ventana en el tiempo de vuelta a los 90s.

Es cierto que la desaparición física de Layne Staley, vocalista original de la banda y fallecido en el 2002, le resta mucho de su esencia, y aunque el actual cantante William DuVall lo hace muy bien, nunca será lo mismo. Sin embargo, repito, DuVall ha realizado un gran trabajo en este relanzamiento de la banda durante poco más de una década, y por supuesto no siempre será un trabajo fácil tener que llenar los zapatos de un cantante icónico como Staley y aún más difícil sabiendo que los grandes temas de la banda fueron los interpretados por él, y siempre serán los que el público reclama.

Para entrar al recinto había que rememorar los 90s, y por ello nos fuimos sin entradas, y una vez en el lugar ellas consiguieron la manera de llegar hasta nosotros y colocarnos en lugares privilegiados.

La puesta en escena fue realmente muy a ese estilo de los 90s, de allí que me hiciera recordar la época por esas 2 horas de concierto. El clásico escenario con videos de fondo y luces no tan inflamadas ni mucha decoración, y en frente los cuatro integrantes con sus posiciones bien definidas. Mucho contacto con el público (también ayudó el lugar, teatro pequeño y cerrado) pero en verdad pocos efectos, el típico concierto crudo y directo de los 90s, el grunge en su estado natural.

Me asombró de grata manera ver tanta gente de “avanzada” edad, y sobretodo, verlos disfrutando tanto y bailando cada clásico, y no es que seamos unos niños, pero todos en nuestros 40s no nos sentimos tan viejos en este concierto, más allá de que también habían unos cuantos bastante jóvenes. Lo cierto, es que la buena música siempre se mantiene viva, siempre nos mantiene jóvenes.

Durante la primera hora y media, alternaron entre un par de canciones nuevas y un montón de los éxitos que todos conocemos, luego hicieron el típico amague de irse (cosa que RHCP debería de aprender a hacer) sólo para recibir el coro de los presentes pidiendo que tocaran algunos de sus clásicos que aún no habían sonado, y que por supuesto tocaron al volver, colocando el momento más apoteósico de la noche al comenzar a sonar Angry Chair y unirla magistralmente con Man in the Box, y luego cerrar con el tema Rooster.

En verdad fue una gran noche, y mucho más para los miembros del Fukiti Fu que amamos la buena música. Ojalá más bandas de esa excelente época sigan haciéndonos volver a vivir en los 90s, así sea por 2 horas… seguro que así será…

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