Max & Igor Cavalera (89′ 91′ Special Setlist) – Bogotá 18/11/2018

Al hablar de los hermanos Cavalera siempre emergerá la eterna polémica generada por la lucha con sus antiguos compañeros de Sepultura. Una lucha que va más allá de lo económico y trasciende al honor. Una lucha absurda porque Max -y luego Igor- decidieron abandonar la banda que iniciaron cuando eran adolescentes en Belo Horizonte, Brasil, sin éxito, porque más allá de que a Soulfly y a la más reciente Cavalera Conspiracy (CC) les ha ido muy bien, no parecen poder desprenderse por completo de su más exitosa creación.

En los conciertos de Soulfly y CC nunca falta alguna canción de Sepultura y ahora llegamos al summum de la melancolía: los hermanos Cavalera salieron de gira con el resto de Soulfly para tocar Beneath The Remains (BTR) y Arise, tal vez los dos mejores discos de Sepultura, sobre todo para los que añoran la época del Sepultura más deathmetal, más thrasher, más metal tradicional y no comulga con los experimentos posteriores más acordes a las tendencias más populares de aquel entonces, donde Chaos A.D. y Roots muestran como el Nu Metal permeó el estilo de la banda.

No entraremos en polémicas sobre quién tiene la razón. Es mejor disfrutar el hecho de que en muchos veranos tenemos la oportunidad de disfrutar en vivo a prácticamente dos Sepulturas de gira.

Ahora vamos a lo que nos interesa: la presentación de Max & Igor Cavalera en Bogotá con el “Beneatharise” 89’91’ Special Setlist.

Pareciera natural tocar los dos álbums juntos. BTR es una transición de death a thrashmetal que se concretó en el Arise y ambos muestran de forma clara la rápida evolución de una banda en plena explosión creativa partiendo de sonidos más crudos y letras más burdas a ritmos más complejos y cambiantes con una escritura más inteligente bajo la producción del gurú del deathmetal Scott Burns.

Hubo ciertos percances antes de empezar el show. Algunos desadaptados en las afueras del Royal Center, el interesante lugar en donde se haría la presentación con un sonido acorde a lo esperado, provocaron que se tuviera que acercar la policía, aunque sin mayores inconvenientes. El telonero, la veterana banda de thrashmetal de Medellín Witchtrap, no pudo montarse a la hora pautada (8:30 pm) así que alrededor de las 9:00 aparecieron los Cavalera quedando la presentación de los paisas para más tarde.

En el escenario colgaba un trapo con la palabra Cavalera escrita con la tipografía del Sepultura de la época. Allí aparecieron uno a uno los músicos, al final Max, cada día un poco más gordo y descuidado. Sin mucho preámbulo empezaron con BTR, el primer track del disco homónimo y del que escucharíamos en el orden en que aparecen en el álbum: Inner Self, Stronger Than Hate, Mass Hypnosis, Slaves Of Pain y Primitive Future. Sólo faltaron Sarcastic Existence, Lobotomy y Hungry. Una verdadera descarga de adrenalina se vivió en un público ansioso de escuchar esa vibrante época de Sepultura. El pogo (olla, moshpit) nunca paró, así como tampoco las voces del público coreando canción tras canción.

El intro de Arise anunciaba la segunda parte del show. Dead Embryonic Cells, Desperate Cry, Altered State e Infected Voice seguirían, una tras otra. Soy de los que consideran que Arise es uno de los mejores álbums de metal de la historia y de esa forma disfruté esta presentación. Antes del encore tocarían Orgasmatron, la poderosa versión de la canción de Motörhead que aparecería en la remasterización del álbum homónimo publicada en 1997.

El encore fue una muestra del resto de la obra de Sepultura durante el mandato de Max: Troops Of Doom del álbum Morbid Visions, Refuse/Resist del Chaos A.D. y Roots Bloody Roots del Roots. Todas tocadas a la velocidad con la que venían, así que presenciamos unas versiones de Refuse/Resist y Roots Bloody Roots a toda marcha.

Lo último que escucharíamos esa noche fue un potpourri (Medley) compuesto por Beneath the Remains, Arise y Dead Embryonic Cells.

16 canciones en total. Por alguna razón tuvimos una canción menos que en el resto de presentaciones en las que tocaron Aces of Spades de Motörhead o alguna otra versión.

Sobre los músicos hay poco que decir. Igor sigue siendo un gran baterista de metal, Max cantó y tocó muy bien, siempre estuvo animando, hizo una y otra vez su famoso gesto con las manos y se le notó satisfecho con la interacción y respuesta del público. Hacia el final llegó a pedir que gritaran que son el verdadero Sepultura. Esto me pareció que está de más viniendo de un artista tan completo y con tan grandes logros como el brasileño. Completaron la banda Marc Rizzo, el consecuente guitarrista en los proyectos de Max, quien hizo el trabajo de Andreas Kisser a la altura y Mike Leon, actual bajista de Soulfly -ex Havok-.

La exigencia física que representó asistir a este frenético show un domingo tarde no nos permitió quedarnos para ver a la banda telonera. Esperamos poder encontrarlos más adelante en nuestro camino.

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